Díaz-Canel y Bruno Rodríguez estallan en X contra la cumbre Escudo de las Américas

09 DE MARZO DE 2026
Featured

El régimen cubano reaccionó con dureza a la cumbre Escudo de las Américas y utilizó la red social X para lanzar un nuevo ataque político contra Washington y los gobiernos latinoamericanos que participaron en el encuentro. Tanto Miguel Díaz-Canel como Bruno Rodríguez publicaron mensajes en los que denunciaron la cita celebrada en Florida como una amenaza para la soberanía regional y un retroceso para América Latina y el Caribe.

Díaz-Canel calificó la reunión como una “pequeña cumbre reaccionaria y neocolonial de Florida” y aseguró que fue convocada por Estados Unidos con la asistencia de “gobiernos de derecha” de la región. Según su mensaje, el encuentro compromete a esos países a aceptar “el uso letal de fuerza militar estadounidense” para resolver problemas internos, algo que presentó como un atentado contra la proclamación de América Latina y el Caribe como zona de paz.

El gobernante cubano fue más allá y sostuvo que la cumbre representa también “un ataque a las aspiraciones de integración regional” y una muestra de subordinación ante “el poderoso vecino del Norte” bajo los preceptos de la Doctrina Monroe. Con ese lenguaje, Díaz-Canel intentó colocar la reunión dentro de la narrativa histórica del castrismo, que suele denunciar cualquier iniciativa de seguridad hemisférica liderada por Estados Unidos como un plan de dominación sobre la región.

Bruno Rodríguez se expresó en la misma línea. El canciller llamó al encuentro una “minicumbre” y afirmó en X que busca obligar a los gobiernos participantes a aceptar una nueva versión de la dominación estadounidense. Según Rodríguez, se trataría de un “claro y peligroso retroceso” en el proceso independentista latinoamericano y caribeño, además de una “grave amenaza a la paz, la seguridad, la estabilidad y la integridad regional”.

Las críticas de La Habana se producen después de que la cumbre reuniera a Trump, Marco Rubio y líderes de 12 países latinoamericanos y caribeños en Doral, Florida. Reuters y AP reportaron que el encuentro estuvo centrado en la cooperación regional contra los carteles, el narcotráfico, la migración ilegal y otras amenazas transnacionales, con un fuerte énfasis en el uso de herramientas militares y de inteligencia.

Ese contexto ayuda a explicar la reacción del oficialismo cubano. Para el régimen, una coalición regional alineada con Washington en materia de seguridad no solo aísla aún más a La Habana, sino que también refuerza el discurso de presión sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua. De hecho, durante la misma cumbre Trump aseguró que Cuba está negociando con él y con Marco Rubio, una afirmación que añadió todavía más tensión al cruce político posterior.

Más allá del lenguaje encendido de ambos funcionarios cubanos, sus mensajes en X muestran una estrategia clara: presentar la cumbre como una amenaza externa para cohesionar el discurso del régimen y desacreditar a los gobiernos de la región que decidieron acercarse a Washington. El problema para La Habana es que la cita no fue simbólica: formó parte de un esfuerzo real de alineamiento político y de seguridad impulsado por la Casa Blanca en un momento de alta tensión hemisférica.

En los hechos, el ataque verbal de Díaz-Canel y Bruno Rodríguez refleja el nerviosismo del oficialismo cubano ante una cumbre que colocó sobre la mesa seguridad, carteles, migración y también el futuro de Cuba en la agenda regional. Por eso ambos recurrieron a una ofensiva ideológica en redes: porque Escudo de las Américas no fue solo una reunión diplomática más, sino una señal política de bloque contra los regímenes adversarios a Washington.