Un plan para matar a Trump durante la campaña.
Según documentos judiciales presentados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, individuos vinculados a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) habrían planificado el asesinato de Donald Trump mientras este participaba en la campaña presidencial de 2024..
las investigaciones señalan que Farhad Shakeri, un ciudadano afgano con supuestos vínculos con el régimen iraní, recibió instrucciones de un agente iraní para desarrollar un plan de asesinato contra el entonces candidato en un plazo de siete días.
De acuerdo con los fiscales estadounidenses, el agente iraní le habría asegurado a Shakeri que “el dinero no es un problema”, indicándole que debía priorizar la vigilancia y preparación del atentado.
Las autoridades sostienen que el objetivo era seguir los movimientos de Trump y preparar una operación para eliminarlo, aunque el plan fue detectado antes de que pudiera ejecutarse.
El Pentágono confirma la eliminación del líder de la unidad iraní implicada.
El Pentágono anunció el 4 de marzo de 2026 que fuerzas estadounidenses eliminaron al líder de la unidad iraní responsable de organizar el complot.
Durante una declaración pública, el secretario de Defensa Pete Hegseth afirmó: “Irán intentó matar al presidente Trump y él tuvo la última palabra”. Sin embargo, Hegseth aclaró que la eliminación del comandante iraní no fue el motivo principal de la operación militar estadounidense, sino parte de un conjunto más amplio de acciones contra estructuras militares iraníes.
El Departamento de Defensa no ha divulgado públicamente la identidad completa del líder abatido ni los detalles operativos de la misión.
Irán niega cualquier implicación.
Autoridades de Teherán han calificado las denuncias de “totalmente infundadas”, asegurando que forman parte de una campaña política contra la República Islámica.
Irán ha mantenido históricamente que Estados Unidos utiliza este tipo de acusaciones para justificar medidas de presión política, sanciones y acciones militares.
Un conflicto que se remonta a la muerte de Soleimani.
Las tensiones entre Washington y Teherán se intensificaron significativamente en enero de 2020, cuando Estados Unidos mató en un ataque con drones en Bagdad al general iraní Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria.
Tras su muerte, líderes iraníes prometieron públicamente venganza contra responsables estadounidenses, lo que elevó el nivel de confrontación entre ambos países.
Desde entonces, la relación entre Irán y Estados Unidos ha estado marcada por: sanciones económicas, ataques indirectos a través de milicias regionales, ciberoperaciones, amenazas mutuas
Las autoridades estadounidenses subrayaron que este supuesto complot iraní no está vinculado a los dos intentos de asesinato fallidos contra Trump que tuvieron lugar en julio de 2024 en Pensilvania y en septiembre de 2024 en Florida.
Ambos episodios fueron investigados como casos independientes por el Servicio Secreto y otras agencias federales.
Un nuevo factor en la crisis entre EE.UU. e Irán.
La revelación del complot añade un nuevo elemento a la creciente confrontación entre ambos países, especialmente en un contexto de tensiones militares en Oriente Medio.
Analistas consideran que acusaciones de este tipo pueden aumentar el nivel de hostilidad y complicar aún más cualquier intento de diálogo entre Washington y Teherán.
Por ahora, las autoridades estadounidenses aseguran que continúan investigando el alcance de la red implicada en el presunto plan contra Trump.