La versión oficial del régimen.
Durante una emisión especial del programa estatal Las Razones de Cuba, altos mandos de las Tropas Guardafronteras ofrecieron su reconstrucción de los hechos.El primer coronel Ybey Carballo Pérez afirmó que la actuación siguió un protocolo de “escalonamiento de las medidas de fuerza”: identificación, persecución, acompañamiento y persuasión, recurriendo al fuego solo como último recurso ante una agresión directa.
Según la versión oficial:
-El incidente ocurrió el 25 de febrero a unas 10 millas de la costa de Villa Clara, dentro de aguas territoriales cubanas.
-Una lancha rápida con matrícula estadounidense, con diez personas armadas, habría violado el espacio marítimo.
-Las autoridades cubanas aseguran que la embarcación procedente de Florida abrió fuego primero.
-El capitán cubano Yosmany Hernández Hernández resultó herido en el abdomen y el antebrazo.
-En el intercambio murieron cuatro tripulantes de la lancha y seis resultaron heridos.
-Se incautó un amplio arsenal, incluyendo fusiles AR-15, pistolas, drones, equipo de comunicación satelital, más de 12 mil municiones, cargadores, chalecos antibalas y uniformes.
Además, el coronel Víctor Álvarez Valle señaló como líder del grupo a Amijail Sánchez González y atribuyó la autoría intelectual a Maritza Lugo Fernández, residente en Estados Unidos.
El fiscal Edward Robert Campbell advirtió que los detenidos enfrentan cargos graves, con penas de hasta 30 años de prisión o incluso la pena de muerte.
Interrogantes que generan dudas.
Más allá del relato oficial, varios elementos plantean preguntas legítimas que aún no han sido aclaradas públicamente.
1. La aparente desproporción de impactos
Según los datos divulgados por los especialistas cubanos la lancha cubana habría recibido alrededor de 10 impactos y la lancha procedente de Florida habría recibido más de 20.
Si como afirma La Habana la embarcación de Florida disparó primero y contaba con el factor sorpresa, resulta razonable preguntarse, ¿Por qué el daño en la unidad cubana parece menor?
2. Balance de heridos difícil de explicar
Otro punto que despierta dudas es el resultado humano del enfrentamiento, en la unidad cubana hay un herido, en la otra embarcación todos los tripulantes impactados, con cuatro fallecidos. Si el grupo que llegaba desde Florida estaba mejor armado y atacó primero, la disparidad en las bajas plantea interrogantes sobre, ¿cómo se desarrolló realmente el intercambio de fuego?
3. El volumen del armamento incautado
Las autoridades mostraron un arsenal considerable: miles de municiones, numerosos cargadores, drones, chalecos antibalas y fusiles, uniformes militares, equipo de comunicación satelital.
Esto abre preguntas logísticas razonables:
¿Es verosímil que una lancha de pesca como la utilizada transportara simultáneamente ese volumen de armamento, diez hombres y todo el equipamiento mostrado?
¿Existen imágenes independientes o peritajes externos que confirmen la autenticidad y procedencia de todo lo incautado?
4. La eficacia del enfrentamiento.
La narrativa oficial sostiene que cuatro guardafronteras con fusiles AKM lograron neutralizar a un grupo supuestamente mejor armado y con ventaja inicial.
Esto lleva a cuestionamientos técnicos:
¿Cómo se explica una victoria tan contundente contra un grupo que, según Cuba, tenía mayor poder de fuego y el factor sorpresa?
¿Hubo apoyo adicional no mencionado públicamente?
5. ¿Los estaban esperando?
La rapidez de la detección (7:10 a.m.) y la respuesta inmediata también alimentan especulaciones entre observadores independientes sobre si las autoridades cubanas tenían información previa sobre el movimiento de la lancha. Hasta ahora no se han presentado pruebas públicas que aclaren este punto de forma concluyente.
El tono de la Fiscalía y el mensaje político.
La intervención del fiscal Edward Robert Campbell fue especialmente dura al advertir sobre sanciones “muy rigurosas y ejemplarizantes”, incluyendo la posibilidad de pena de muerte.
Para algunos analistas, este énfasis punitivo parece dirigido no solo a los implicados, sino también a enviar un mensaje disuasorio hacia la población dentro de la isla, en un contexto de creciente tensión social y migratoria.
Un caso que exige transparencia.
El gobierno cubano sostiene que actuó de forma “racional, defensiva y conforme a la ley” y afirma haber intercambiado información en tiempo real con el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos.
Sin embargo, la ausencia de peritajes independientes, el acceso a evidencias completas y verificación externa de los hechos mantiene abiertas las dudas en torno a lo ocurrido en Cayo Falcones.
En escenarios de alta tensión política, la transparencia y la verificación internacional resultan claves para disipar sospechas. Mientras eso no ocurra, el caso seguirá generando preguntas entre observadores, familiares y la opinión pública.