El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart este 12 de marzo en entrevista con el periodista Mario J. Pentón para Martí Noticias aseguró que los contactos sostenidos por la administración de Donald Trump con personas vinculadas al régimen cubano no constituyen una negociación formal con La Habana, sino conversaciones de presión dentro de una estrategia orientada a provocar un cambio político real en la isla.
En declaraciones reseñadas por Martí Noticias, Díaz-Balart rechazó versiones periodísticas que hablaban de supuestas negociaciones entre Washington y el gobierno cubano, y fue enfático al marcar distancia entre “conversaciones” y “negociaciones”. “Han habido conversaciones con altos funcionarios alrededor del tirano Raúl Castro, sí, pero estas no son negociaciones”, afirmó el legislador republicano.
Según el congresista, estos contactos se parecen más al tipo de intercambios que la administración Trump sostuvo con otros gobiernos adversarios, como el de Nicolás Maduro en Venezuela. Díaz-Balart sostuvo que en esos casos Estados Unidos no ofreció concesiones, sino opciones, y advirtió que la misma lógica se estaría aplicando ahora al entorno del poder en Cuba.
La declaración cobra fuerza en medio de reportes que apuntan a conversaciones discretas entre funcionarios estadounidenses y figuras del círculo cercano de Raúl Castro. Reuters informó este 12 de marzo que el presidente Trump ha dicho repetidamente que Estados Unidos mantiene conversaciones con representantes cubanos de alto nivel, mientras reportes previos mencionan al nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, como posible canal de comunicación informal.
Martí Noticias también recogió que Díaz-Balart habló con otros medios del sur de Florida para dejar claro que la administración republicana no aceptaría una transición cosmética dentro del mismo sistema de poder. En esa línea, afirmó que “los cambios parciales no son aceptables; el concepto de Raúl sin Raúl no es aceptable para esta administración”, en referencia a cualquier fórmula que preserve intacta la estructura dominante del castrismo aunque cambien algunos rostros.
El legislador insistió en que tanto Trump como el secretario de Estado Marco Rubio han sido claros en su objetivo: el régimen cubano, tal como existe hoy, no es una opción aceptable para el hemisferio. De acuerdo con Martí Noticias, Díaz-Balart aseguró que Washington está tomando “medidas muy importantes” para que finalmente se produzca un cambio en la isla.
Sus palabras llegan en un momento especialmente delicado para Cuba, golpeada por una crisis económica severa y por un endurecimiento de la presión estadounidense. Reuters señaló que estas conversaciones, si efectivamente avanzan por canales indirectos, ocurren mientras la isla enfrenta sanciones reforzadas y una situación energética y financiera cada vez más precaria.
Más que un deshielo, lo que sugieren las declaraciones de Díaz-Balart es un mensaje de advertencia al núcleo duro del poder cubano: Washington estaría dispuesto a hablar, pero no para oxigenar al sistema ni para conceder tiempo político, sino para dejar claro que las salidas parciales o controladas por la propia élite no serían aceptables.
Para el exilio cubano y para quienes siguen con atención cualquier movimiento entre Washington y La Habana, las palabras del congresista buscan fijar una línea roja: no se trataría de rescatar al régimen, sino de presionarlo hasta forzar una transformación de fondo. Esa es, al menos, la lectura que Mario Díaz-Balart ha querido dejar establecida públicamente frente a la creciente ola de rumores sobre contactos entre ambas partes.