Tras una prolongada ausencia en los medios, Manuel Marrero Cruz, primer ministro de Cuba, volvió a intervenir para abordar la compleja situación energética que atraviesa la isla. Su aparición ocurre en un momento marcado por apagones prolongados, escasez crónica de combustibles, evidente deterioro del sistema eléctrico y un creciente malestar social ante la mala gestión gubernamental. Durante su intervención, Marrero insistió en que el gobierno “no está de brazos cruzados” frente a la crisis. Y se refirió al ya reiterado “plan contra plan”, que (según explicó) busca: sustituir combustibles mediante vías locales, fortalecer el control de los recursos energéticos y mantener operativos sectores clave de la economía. También se reconoció el papel de las mipymes en la importación de combustibles para sostener la actividad en algunas áreas. Sin embargo este plan no queda claro ya que no se anunciaron nuevas medidas concretas, lo que ha generado escepticismo en sectores de la población.
Mensaje en X y narrativa de confrontación.
En la red social X, Marrero compartió una imagen de José Martí acompañada de la frase:
“A un plan obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo... Plan contra plan”.
El mensaje fue publicado junto a la etiqueta #CubaVencerá, reforzando la narrativa oficial de confrontación externa en medio de la crisis interna.
La reaparición del primer ministro se produce mientras la población cubana enfrenta, largos apagones, escasez de combustible, dificultades en el transporte, deterioro de los servicios básicos y del poder adquisitivo en la población.
Analistas consideran que la falta de anuncios concretos podría aumentar la percepción de incertidumbre en un contexto ya muy tenso.
Un escenario cada vez más complejo.
Mientras el gobierno insiste en su estrategia, la crisis energética y económica continúa profundizándose. Por ahora, el llamado “plan contra plan” sigue siendo la principal bandera oficial sin resultados evidentes, mientras la población se hunde en la desesperanza a la espera de medidas más visibles (que no han llegado a concretarse) que alivien la situación cotidiana.