Mike Hammer retoma la “diplomacia a pie de calle” en Santiago de Cuba con ayuda a damnificados

22 DE FEBRERO DE 2026
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Esta semana el encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, reanudó sus visitas a comunidades cubanas, esta vez en Santiago de Cuba, allí sostuvo encuentros con familias afectadas por el huracán Melissa y supervisó la distribución de ayuda humanitaria canalizada mediante Cáritas Cuba.

La sede diplomática estadounidense en la red social X difundió un mensaje difundido por Hammer en el que resaltó “la increíble resiliencia del pueblo cubano” y reiteró la disposición de Washington de continuar enviando asistencia directa a la población de la isla.

La publicación volvió a incluir la etiqueta #ConCubanosdeaPie, emblema de la estrategia del diplomático basada en el contacto directo con la ciudadanía.

Contacto directo con los más necesitados (Opinión)

La presencia de Hammer en barrios golpeados por el ciclón refuerza una línea de trabajo que ha marcado su gestión: acercarse personalmente a sectores vulnerables y escuchar de primera mano sus dificultades.

Durante el recorrido, el diplomático conversó con vecinos y pequeños emprendedores sobre la lenta recuperación tras el huracán. Algunos residentes explicaron que han tenido que reconstruir sus negocios prácticamente por cuenta propia.

“Poco a poco lo fuimos levantando nosotros”, relató uno de los afectados, evidenciando el peso del esfuerzo individual en medio de la crisis.

Este tipo de intercambios proyecta una imagen de diplomacia enfocada en el terreno social y humanitario, dirigida directamente a la población.

Hammer también se interesó por la situación energética en la zona. Vecinos señalaron que los apagones pueden prolongarse entre ocho y diez horas diarias, afectando tanto la vida cotidiana como la actividad económica.

La persistencia de los cortes eléctricos continúa siendo uno de los principales factores de malestar entre la población cubana, especialmente en provincias orientales.

Ayuda humanitaria a través de Cáritas Cuba.

El diplomático explicó que los suministros entregados forman parte de fondos aprobados por el Gobierno de Estados Unidos tras el paso del huracán Melissa.

“A través de Cáritas Cuba estamos haciendo un reparto de ayuda del Gobierno de Estados Unidos y vamos a ver si hay más necesidad. Si hace falta más, eso es lo que queremos hacer por parte de nuestro gobierno, seguir mandando”, afirmó.

La canalización mediante organizaciones humanitarias busca que la asistencia llegue directamente a los sectores más afectados.

Contraste con la gestión de las autoridades (Opinión)

El énfasis de Hammer en visitar comunidades vulnerables y escuchar testimonios ciudadanos ocurre en un contexto donde persisten críticas internas sobre la lentitud en la recuperación tras desastres naturales y la prolongada crisis económica.

Para algunos observadores, la llamada “diplomacia a pie de calle” subraya ese contraste: mientras el diplomático extranjero se enfoca en la entrega directa de ayuda y el contacto comunitario, muchos ciudadanos continúan denunciando carencias estructurales, apagones prolongados y dificultades para reconstruir sus medios de vida.

Este contraste ha contribuido a aumentar la incomodidad de las autoridades cubanas frente a los recorridos del funcionario estadounidense.

Un gesto simbólico en medio de la visita.

Durante la jornada en Santiago de Cuba, vecinos agradecieron la presencia del diplomático. En respuesta, Hammer entregó una pequeña “campana de la libertad”, símbolo vinculado a la conmemoración de los 250 años de independencia de Estados Unidos. “Allá donde vaya este año, vamos a celebrar 250 años de libertad en Estados Unidos y tocaremos juntos la campana de la libertad”, expresó.

La diplomacia de terreno que incomoda a La Habana.

Desde su llegada a la isla, Hammer ha recorrido varias provincias, reuniéndose con miembros de la sociedad civil, emprendedores y periodistas independientes, además de visitar comunidades afectadas por crisis energéticas o fenómenos naturales.

Estas actividades han generado malestar en el Gobierno cubano, que en ocasiones ha respondido con actos de repudio, vigilancia o intentos de limitar sus movimientos.

En medio de la tensión bilateral, el diplomático mantiene su apuesta por el contacto directo con la población, combinando (según su enfoque) presión política hacia el régimen y asistencia humanitaria a los sectores más vulnerables de Cuba.