En su carta de dimisión, Saab afirmó que decidió apartarse del Ministerio Público al considerar que había cumplido su labor “con hidalguía y honor” en un contexto de grandes desafíos nacionales. El funcionario sostuvo que durante su gestión se buscó “preservar la paz y proteger los derechos humanos” frente a lo que describió como “agresiones inimaginables” contra Venezuela. La Asamblea Nacional controlada por el chavismo aceptó la renuncia y procedió a su juramentación inmediata en la Defensoría del Pueblo de manera interina.
Cambios en medio de la reestructuración política.
La salida de Saab ocurre en un momento de reacomodo institucional tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos y la llegada de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, en medio de anuncios de amnistías y liberaciones de presos políticos.
En paralelo Larry Daniel Devoe fue nombrado fiscal general encargado, la Asamblea activó un proceso para designaciones definitivas, se impulsa una ley de amnistía y otras medidas de “pacificación”.
Fuertes críticas de organizaciones de derechos humanos.
La designación de Saab como defensor del Pueblo ha sido duramente cuestionada por organizaciones como Human Rights Watch (HRW). El organismo ha señalado previamente que el Ministerio Público bajo su dirección formó parte del “aparato represivo” utilizado para procesar penalmente a opositores, periodistas y activistas.
Diversos informes han documentado durante su gestión:
-Procesos penales contra dirigentes opositores.
-Detenciones consideradas arbitrarias.
-Uso del sistema judicial contra la disidencia.
-Muertes bajo custodia y denuncias de tortura.
Para críticos, su traslado a la Defensoría del Pueblo, la institución encargada de velar por los derechos humanos, representa un “relevo cosmético” que no implica cambios estructurales.
Una figura central del chavismo judicial.
Saab ha sido uno de los rostros más visibles del sistema judicial chavista. Ocupó la Fiscalía General desde 2017, tras la salida de Luisa Ortega Díaz, y previamente ya había sido defensor del Pueblo entre 2014 y 2017. Durante su mandato abrió investigaciones contra numerosos líderes opositores, entre ellos figuras de alto perfil político, lo que reforzó las acusaciones de politización de la justicia.
¿Transición real o reacomodo de poder?
El movimiento ha elevado expectativas y también escepticismo en un momento en que el gobierno habla de reformas y amnistías.
Analistas advierten que la continuidad de Saab dentro del sistema mantiene intacta la estructura del poder judicial, genera dudas sobre la independencia institucional, podría limitar la credibilidad de una eventual reforma.
Por ahora, el proceso de cambios en Venezuela sigue en desarrollo, mientras crece el debate sobre si se trata de una transformación real del sistema de justicia o de un simple reacomodo de figuras clave.