Rubio pone el foco en el sistema y en quienes mandan
Desde la reunión del G7 en París, Rubio sostuvo que la economía cubana no puede cambiar si antes no cambia el sistema de gobierno que la controla. En sus declaraciones oficiales ofrecidas a diferentes medios, dijo que el cambio político y el económico van de la mano, y remarcó que Cuba necesita “cambiar a la gente que está a cargo” y “cambiar el sistema” si quiere salir del colapso.
Ese mensaje llega en un momento especialmente delicado para la isla. Cuba sufrió en marzo varios colapsos de su red eléctrica nacional, en medio de una grave escasez de combustible y de fallas en plantas termoeléctricas envejecidas. Reuters reportó que el sistema colapsó al menos dos veces en una semana, mientras AP informó que el país quedó sin electricidad por tercera vez en el mes tras una avería en la planta de Nuevitas.
El drama cubano ya no admite maquillaje
Las palabras de Rubio encuentran eco en una realidad que los cubanos llevan demasiado tiempo padeciendo: apagones de muchas horas, falta de combustible, transporte paralizado, alimentos que se pierden y servicios básicos que funcionan al límite. AP indicó que durante los apagones el gobierno tuvo que priorizar con sistemas de emergencia a hospitales y redes de agua, una señal clara del nivel de deterioro al que ha llegado el país.
Más allá del discurso oficial del régimen, los datos muestran una crisis estructural. Reuters atribuyó los colapsos recientes a la fragilidad de la red, a la falta de petróleo importado y a la presión energética que vive la isla. En la práctica, Cuba se encuentra atrapada entre una infraestructura agotada y una economía que ya no logra sostener lo más básico.
Rubio niega cualquier negociación fuera de lo que digan él y el presidente
Otro de los puntos más contundentes de sus declaraciones fue el rechazo frontal a reportes sobre supuestas conversaciones con Cuba difundidos por terceros. Según la transcripción del Departamento de Estado, Rubio afirmó que cualquier reportaje sobre Cuba que no haya salido de él o del presidente es “una mentira”, porque, según dijo, son las únicas personas que están trabajando directamente en ese tema.
La frase deja una lectura clara: Washington no quiere que se interprete la presión actual como una apertura automática ni como una negociación ya encaminada. También evidencia que la administración estadounidense busca controlar estrictamente el mensaje sobre Cuba en medio de la tensión regional y del agravamiento de la crisis dentro de la isla.
Apagones y combustible: la crisis cubana en su punto más crudo
Rubio también rechazó la idea de que la situación actual se explique por un supuesto “bloqueo naval”. En su intervención, atribuyó la crisis al estado ruinoso de la infraestructura y al modelo cubano. Reuters y AP coinciden en que la red eléctrica del país opera bajo enorme presión por la falta de combustible y por el deterioro técnico acumulado durante años.
Ahí está precisamente el punto que más golpea al relato oficial. Mientras el régimen insiste en buscar culpables externos, la realidad diaria en Cuba muestra un sistema incapaz de garantizar electricidad estable, movilidad o abastecimiento regular. Cada nuevo apagón refuerza la percepción de que el problema no es solo coyuntural, sino profundamente político y estructural. Esa es la situación cubana sobre la que Rubio quiso poner el reflector desde París.