Sale Padrino, entra otro represor: Delcy mueve la cúpula militar chavista

19 DE MARZO DE 2026
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Padrino López deja el cargo tras más de una década al frente de Defensa

Después de 11 años como ministro de Defensa, Vladimir Padrino López fue destituido por Delcy Rodríguez, en una decisión que confirma el reordenamiento interno del poder en Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro.

En el mensaje en el que anunció su salida, Delcy Rodríguez agradeció a Padrino López su “lealtad a la Patria” y aseguró que el militar asumirá nuevas responsabilidades. El ahora exministro respondió con palabras de agradecimiento y felicitó a su sucesor, destacando su “temple, moral y probada lealtad”, cualidades que —según expresó— ya conocía desde los años de formación en la Academia Militar.

La salida de Padrino López no pasa desapercibida. Durante más de una década fue una de las figuras más visibles del aparato militar chavista y uno de los principales rostros del sostén del régimen en medio de la crisis política, la persecución a la disidencia y el creciente aislamiento internacional de Venezuela.

El reemplazo: Gustavo González López

El nuevo titular del Ministerio del Poder Popular para la Defensa es el general Gustavo González López, de 65 años, quien asume el cargo en un momento especialmente delicado para el chavismo.

Su nombramiento no representa una señal de apertura ni de moderación. Por el contrario, González López ha estado ligado durante años a los sectores más duros del aparato de seguridad del régimen. Antes de ser designado ministro de Defensa, ya había sido colocado por Delcy Rodríguez como comandante de la Guardia de Honor Presidencial y al frente de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

Ese movimiento ya anticipaba que se trataba de una figura de máxima confianza dentro del nuevo esquema de poder surgido tras la captura de Maduro.

Un militar sancionado por represión y abusos

La llegada de González López al Ministerio de Defensa genera fuertes cuestionamientos debido a su historial. El general ha sido sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea por su vinculación con represiones violentas, detenciones arbitrarias, torturas y otras violaciones de derechos humanos.

Gran parte de esos señalamientos se relacionan con su paso por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), organismo que dirigió en distintos períodos entre 2014 y 2018 y luego entre 2019 y 2024. Durante esos años, múltiples denuncias nacionales e internacionales lo señalaron como una de las piezas clave dentro del sistema de persecución contra opositores, activistas y voces críticas del régimen.

Su ascenso al frente de Defensa refuerza la impresión de que la nueva estructura chavista no busca desmontar los mecanismos de control, sino consolidarlos bajo otras figuras.

Reacomodo del poder tras la captura de Maduro

La destitución de Padrino López se produce en medio de la nueva etapa política que vive Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el 3 de enero de 2026.

Desde entonces, Delcy Rodríguez ha ido moviendo piezas dentro de la estructura militar y de seguridad para blindar el control del régimen en una etapa marcada por la incertidumbre, las tensiones internas y la necesidad de garantizar fidelidad dentro de las Fuerzas Armadas.

En ese contexto, el relevo en Defensa no parece responder a una renovación institucional, sino a una estrategia para reforzar el poder con figuras estrechamente asociadas a la inteligencia, la contrainteligencia y la represión política.

Cambio de rostro, misma línea dura

La salida de Padrino López y la llegada de González López no apuntan a un cambio de rumbo dentro del chavismo. Más bien reflejan una continuidad del modelo de control que ha caracterizado al régimen durante años.

Aunque Padrino fue durante mucho tiempo uno de los hombres más poderosos del entorno de Maduro, su reemplazo por un militar con un expediente aún más comprometido en materia de derechos humanos deja claro que el poder en Venezuela sigue apostando por la lealtad absoluta, el control militar y la represión como herramienta de supervivencia política.

Con este movimiento, Delcy Rodríguez consolida su influencia sobre el aparato de defensa y seguridad, mientras el chavismo intenta reorganizarse tras uno de los golpes más severos de su historia reciente.