Un bloque de gobiernos alineados con Washington.
La reunión convocada por Trump reúne a doce líderes y figuras políticas latinoamericanas que comparten una agenda de seguridad regional y cooperación con Estados Unidos.
Entre los participantes confirmados se encuentran:
Javier Milei, presidente de ArgentinaNayib Bukele, presidente de El Salvador
Daniel Noboa, presidente de Ecuador
Rodrigo Chaves, presidente de Costa Rica
Luis Abinader, presidente de República Dominicana
José Raúl Mulino, presidente de Panamá
Santiago Peña, presidente de Paraguay
Nasry Asfura, político hondureño
Irfaan Ali, presidente de Guyana
Kamla Persad-Bissessar, ex primera ministra de Trinidad y Tobago
José Antonio Kast, presidente electo de Chile
además del político boliviano Rodrigo Paz.
La convocatoria ha sido presentada como una coalición de países “afines” a la política exterior estadounidense, dejando fuera a gobiernos de orientación progresista como los de México, Brasil o Colombia.
Seguridad regional y lucha contra el crimen.
Uno de los temas centrales de la cumbre es la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, problemas que afectan a gran parte del continente y que tienen impacto directo en Estados Unidos.
También se discuten estrategias conjuntas para enfrentar la inmigración ilegal, uno de los temas más sensibles en la agenda política estadounidense.
Según los organizadores, la cooperación regional busca fortalecer la inteligencia compartida, mejorar el control de fronteras y coordinar acciones contra organizaciones criminales que operan en varios países.
Preocupación por China y redes vinculadas a Irán.
Otro eje clave del encuentro es la creciente presencia de China en América Latina, particularmente en sectores estratégicos como infraestructura, telecomunicaciones y recursos naturales.
Washington ha advertido en repetidas ocasiones que la expansión económica china podría traducirse en mayor influencia política y militar en el hemisferio occidental.
Además, varios participantes han expresado preocupación por la actividad de redes vinculadas a Hezbollah, grupo aliado de Irán, que según analistas mantiene presencia en algunas zonas de América Latina.
Estas discusiones adquieren mayor relevancia debido al conflicto militar en curso entre Estados Unidos e Irán.
Un evento marcado por el contexto internacional.
La participación de Trump en la cumbre será limitada. El expresidente tiene previsto viajar posteriormente a Delaware para recibir los cuerpos de soldados estadounidenses fallecidos durante el conflicto con Irán.
El encuentro también ocurre poco antes de una posible reunión entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, lo que añade un componente geopolítico a la cumbre.
Posibles consecuencias políticas.
Expertos señalan que la cumbre Escudo de las Américas podría tener varias implicaciones para la región.
Por un lado, podría fortalecer un bloque político conservador en América Latina alineado con la estrategia de seguridad de Estados Unidos.
Sin embargo, también existe el riesgo de que la iniciativa profundice la polarización política regional, especialmente al excluir a gobiernos de izquierda.
Además, la creciente rivalidad entre Estados Unidos, China e Irán podría convertir nuevamente a América Latina en un escenario clave de competencia geopolítica.
Impacto para Cuba y el Caribe.
Para países como Cuba, tradicionalmente enfrentados a Washington y con vínculos políticos con aliados de Irán y China, el fortalecimiento de una alianza regional liderada por Estados Unidos podría traducirse en mayor presión diplomática y económica en los próximos años.